Inflación

Histórica caída de precios al consumidor, pero alimentos se disparan por el COVID-19

El índice de precios al consumo en Estados Unidos bajó un 0.8% en abril.

Foto de banco de imágenes que muestra a mujer y su hijo con cubrebocas en un supermercado.
SHUTTERSTOCK

Washington D.C.- El índice de precios al consumo en Estados Unidos bajó un 0.8% en abril, la mayor caída mensual desde 2008 debido al impacto del la pandemia del coronavirus sobre la demanda, y la tasa interanual se ha frenado al 0.3 %, según informó este martes el Departamento de Trabajo.

Si se excluyen los precios de alimentos y combustibles, que son los más volátiles, la inflación subyacente en abril descendió el 0.4 %, es la mayor disminución mensual de los precios básicos en los registros que se remontan a 1957.

Esa tasa de inflación acumulada en los últimos 12 meses llega a 1.4%.

La mayor caída por productos fue el precio de la gasolina, que se hundió un 20.6%, aunque los precios de otros bienes y servicios como ropa, billetes de avión y seguros de coches también registraron agudas bajadas.

Ir al supermercado es más caro

Por su parte, los precios de los alimentos aumentaron un 1.5 %. Los precios que los estadounidenses pagaron por los huevos, la carne, los cereales y la leche se dispararon en abril cuando la gente acudió a las tiendas de comestibles para abastecerse de alimentos en medio de los cierres del gobierno diseñados para frenar la propagación de COVID-19, reportó nuestra cadena hermana CNBC.

Los precios que los consumidores estadounidenses pagaron por los comestibles aumentaron un 2.6% en abril, el salto más grande de un mes desde febrero de 1974. El aumento en los precios de los supermercados se debió a productos desde el brócoli y el jamón hasta la avena y el atún.

El precio de la categoría de carnes, aves, pescado y huevos aumentó un 4.3%, las frutas y verduras subieron un 1.5%, los cereales y productos de panadería avanzaron un 2.9% y los productos lácteos aumentaron un 1.5%.

La caída de los precios, en otros renglones fuera de los alimentos, refleja el parón en la actividad económica en EE.UU., debido a las órdenes de confinamiento y restricción de la movilidad implementadas para contener la expansión del coronavirus. El impacto económico del virus es una de magnitud sin precedentes recientes.

El primer cálculo de evolución del PIB del primer trimestre del año registró una contracción del 4.8 %, pero se espera que las cifras del segundo trimestre sean mucho más dramáticas.

Asimismo, el desempleo en Estados Unidos se disparó en abril 10.3 puntos porcentuales, hasta alcanzar una tasa del 14.7 %, como consecuencia de la oleada de despidos.

Para paliar los estragos económicos, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos ha lanzado todo su arsenal monetario con inyecciones masivas de liquidez en los mercados financieros, compras masivas de deuda y ha bajado los tipos de interés prácticamente a 0 %, mientras que el Congreso ha aprobado varios programas de estímulo fiscal por valor de casi $3 billones.

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