violencia doméstica

“Amenazó con matarme”, advirtió madre de tres hijas asesinadas por su pareja en Sacramento

La madre de las víctimas habría escrito cuando solicitó la orden de alejamiento en abril del 2021: "amenazó con matarme si alguna vez me atrapaba engañándole”.

Telemundo

SACRAMENTO, California - El hombre que asesinó a sus tres hijas y un acompañante que supervisaba la visita en una iglesia de Sacramento había amenazado a su expareja y madre de las tres víctimas con asesinarla, según documentos de la corte.

Los investigadores intentan identificar el motivo que llevó a David Mora, de 39 años, a atentar contra sus hijas de 13, 10, y 9 años, y descubrir cómo consiguió el arma usada en la balacera, ya que según la ley de California, tenía prohibido poseer un arma debido a la orden.

Al momento de los asesinatos, Mora estaba en libertad bajo fianza después de haber sido arrestado la semana pasada por varios cargos, entre ellos agredir a un oficial de policía.

Los documentos judiciales evidencian un pasado de abuso verbal y físico en contra de su novia por años, madre de sus tres hijas, pero de la cual estaba separado. Mora “es una persona muy celosa”, escribió la mujer en su solicitud de orden de alejamiento. “Amenazó con matarme si alguna vez me atrapaba engañándole”.

"ESTOY ASUSTADA Y NERVIOSA"

La mujer dijo que él le dijo que no la había matado “porque no sabría a dónde ir con los niños”. En aquella presentación mencionó que él podría huir a México, donde tenía familia.

“Estoy asustada y nerviosa. Tengo miedo de que (Mora) me vaya a hacer daño. No quiero volver a casa”, escribió la mujer, cuyo nombre no fue revelado porque se trata de una víctima de abuso.

Mora, quien también fue identificado como David Fidel Mora Rojas en documentos judiciales, fue detenido para una evaluación de salud mental el pasado 17 de abril y nueve días después fue emitida la orden de restricción temporal en su contra para acercarse a sus hijas.

Esta estipulaba que Mora solo tendría visitas supervisadas con sus hijas hasta cuatro horas por semana con un supervisor acordado mutuamente. Además se le sugirió que tomara cursos para controlar su ira. El 19 de mayo dicha orden se amplió a cinco años.

Estas fueron las palabras de la mujer con las que confesó el brutal crimen.

Solo unos días antes de los asesinatos, Mora fue arrestado en el condado de Merced, al sur de Sacramento. Fue detenido por resistirse al arresto, agredir a un oficial de policía y conducir bajo la influencia del alcohol. Según Daryl Allen, portavoz de la oficina del alguacil del condado Merced, “estaba borracho, y mientras lo arrestaban decidió que quería pelear y terminó con cargos porque agredió a un oficial de CHP y le causó lesiones”.

Las autoridades identificaron a Nathaniel Kong, como la quinta víctima de este parricidio, de 59 años, asesinado a tiros junto con las tres niñas, de 13, 10 y 9 años. Los registros comerciales muestran que Kong había sido un ejecutivo en la iglesia, y el designado como chaperon para asistir en las visitas.

“Nuestra iglesia está devastada y desconsolada por esta tragedia sin sentido. Pedimos oración continua por las víctimas, sus familias y nuestra comunidad de fe mientras lidiamos con esta pérdida inesperada y confiamos en el Señor por su fortaleza en nuestro dolor”, indicó la institución religiosa mediante una declaración.

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Las niñas, en tanto, eran estudiantes del Distrito Escolar Unificado de Natomas en el noroeste de Sacramento. Consejeros y capellanes estuvieron en los establecimientos para brindar apoyo.

“Hay muy pocas palabras que puedan brindar consuelo en este momento para esta tragedia indescriptible”, dijo el distrito escolar en un comunicado.

No se sabe qué conexión pudo haber tenido el padre de las víctimas con la iglesia, la que se encuentra en una zona residencial. Los vecinos dijeron que el tiroteo ocurrió rápidamente y la policía invadió el área.

Sandi Davis dijo que estaba sacando a su perro afuera cuando escuchó un disparo. Inmediatamente soltó la correa y se tiró al suelo para protegerse.

Una de las vecinas del sector donde sucedió el tiroteo cuenta que escuchó las detonaciones y vio a la gente correr.

Yadira Ortega, que vive al otro lado de la calle, confesó que escuchó los balazos mientras estaba sentada en su automóvil justo al regresar a casa después de recoger la cena para su familia. Estaba con su hija de 9 años y su hijo de 6 años. Ortega afirmó que hubo varios disparos, luego una pausa antes de un disparo final.

La misma testigo dijo que sabe poco sobre la Iglesia en Sacramento, aparte de que está ocupada los domingos, pero sin mayor movimiento durante la semana.

Un hombre que salió de la iglesia varias veces para hablar con los reporteros comentó que el templo se compone de varios edificios, incluido un espacio habitable donde viven él y otros miembros.

El hombre, que solo se identificó como Alfredo, indicó que estaba en el edificio principal de la iglesia cuando ocurrió el tiroteo y que los vecinos llamaron a la policía porque él no tenía teléfono.

LA MADRE YA HABÍA BUSCADO AYUDA

Faith Whitmore, directora ejecutiva del Centro Regional de Justicia Familiar de Sacramento, que brinda servicios a víctimas de abuso doméstico, señaló que la madre de las niñas buscó ayuda a través de la agencia en abril pasado. Un administrador de casos y un abogado trabajaron con ella para obtener la orden de restricción.

“Ella entró, necesitaba una intervención de crisis, necesitaba recursos, necesitaba ayuda”, añadió Whitmore, quien no trabajaba directamente con la mujer.

Whitmore dijo que su organización ahora presionará para que sus otros clientes tengan visitas supervisadas por profesionales, y planean buscar financiamiento para cubrir los costos.

Joyce Bilyeu, subdirectora del centro, tampoco trabajó directamente con la mujer. Habló en general sobre las visitas supervisadas y comentó que los detalles pueden variar ampliamente.

Un abogado local explica las razones de concretar una orden de alejamiento. En el último caso registrado de violencia doméstica, se resguardó la distancia con la madre pero no con las hija, dice un experto.

A veces, una víctima solicita que un pastor o un abuelo sea el acompañante en su hogar o iglesia. Otras víctimas buscan supervisión profesional con un mediador capacitado en un lugar seguro cerca de la policía, pero esa opción puede ser costosa, sostuvo Bilyeu.

Asimismo, la subdirectora del Centro agrega que las visitas a lugares como iglesias pueden dar a las víctimas una falsa sensación de seguridad.

“En general, mucha gente piensa que una iglesia es un lugar seguro. Pero no hay detectores de metales en una iglesia”, advierte.

Una orden de restricción, si bien es una parte típica del proceso en los casos de violencia doméstica, no debe considerarse una solución o un impedimento para el abuso, agregó.

“No es un escudo de armadura”, puntualiza Bilyeu.

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